La comisión integrada por el municipio, concejales, organismos y representantes de los carreros acordó completar hasta el 6 de noviembre un relevamiento social de las familias que dependen de esta actividad. La CTA propuso avanzar en la formación de una cooperativa de trabajo, mientras persisten reclamos por demoras y falta de definiciones.
La erradicación de la tracción a sangre en Metán continúa en etapa de análisis, con el desafío de compatibilizar el retiro progresivo de los carros de las calles con la necesidad de garantizar alternativas laborales para las familias que dependen de esta actividad.
Del espacio participan representantes del municipio, el Concejo Deliberante, el Poder Judicial, el Senasa, organizaciones proteccionistas y los propios carreros. La falta de información actualizada sobre las familias fue uno de los principales puntos de discusión, pese a que existe un listado elaborado el año pasado.
Durante el encuentro también se planteó la necesidad de establecer plazos concretos y prever recursos para implementar las medidas. Algunos participantes advirtieron que la falta de definiciones dificulta ofrecer una salida laboral, en un contexto en el que, según manifestaron, algunos carreros ya registran una disminución en la demanda de sus servicios.
Desde el Ejecutivo municipal informaron que distintas áreas intervendrán en el relevamiento socioambiental, mientras que la oficina de empleo ofreció asesoramiento para evaluar otras actividades productivas y acompañar a los trabajadores durante la transición.

