La península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, atraviesa la nevada más intensa de las últimas seis décadas. El fenómeno meteorológico extremo paralizó ciudades enteras, bloqueó carreteras, sepultó edificios y automóviles, y obligó a miles de personas a modificar por completo su vida cotidiana. En algunos puntos, la acumulación de nieve superó los dos metros solo en enero, a lo que se suma un diciembre igualmente excepcional.
Petropávlovsk-Kamchatski, capital regional y principal centro urbano, fue una de las zonas más afectadas. Allí, los accesos a edificios quedaron completamente tapados, los vecinos debieron cavar túneles improvisados para salir de sus viviendas y las autoridades desplegaron operativos de emergencia para despejar calles, garantizar el acceso a hospitales y prevenir derrumbes.


