El precio es uno de los ganchos principales, ya que los estafadores publican alojamientos con valores muy inferiores a los del mercado para captar la atención de quienes buscan ahorrar en sus vacaciones o escapadas. A simple vista, el anuncio puede parecer legítimo, ya que suele incluir fotografías, una descripción atractiva y los datos suficientes para generar confianza.
El problema aparece cuando la oferta busca llevar al usuario a pagar sin tomarse el tiempo suficiente para revisar la información. Por eso, uno de los primeros consejos es desconfiar cuando el precio se ve demasiado bajo en comparación con otras opciones similares de la zona.
La maniobra suele empezar con un anuncio que parece normal. Una vez que la persona muestra interés, el supuesto propietario intenta cerrar la operación al instante y puede pedir que la conversación siga por fuera de la plataforma original.
WhatsApp es uno de los canales que puede usarse para alejar al usuario de los sistemas oficiales de reserva y pago. Después llega la presión para transferir el dinero en un plazo determinado, con la excusa de que hay otros interesados o que la promoción está por terminar.
Una vez hecho el pago, la estafa puede tomar dos caminos. Algunas víctimas detectan el problema porque nunca reciben un correo de confirmación, mientras que otras recién descubren lo ocurrido cuando llegan al lugar y comprueban que el alojamiento no existe o no estaba disponible para alquilar.

