Marco Lavagna renunció a su cargo en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) tras seis años al frente de la gestión, que pasó por el gobierno kirchnerista de Alberto Fernández y el de Javier Milei. De estrechos vínculos con ambos sectores políticos, Lavagna supo reacomodarse en ambas administraciones bajo la premisa de ser un “cuadro técnico”. En sus propias palabras, buscó “avanzar en la mejora estadística” en un organismo que viene de ser intervenido hace menos de 20 años. Al frente del organismo se designó a Pedro Lines, según precisó el propio ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
Más allá de que la salida genera idas y vueltas por la posibilidad de que finalmente no se lleve a cabo el debut del nuevo IPC, también lo hace su estadía al frente del INDEC durante dos gestiones antitéticas, como lo fueron la del Frente de Todos y La Libertad Avanza. Sin embargo, su ratificación al frente del organismo intentaba mostrar que, después de tantos años, el instituto estadístico no iba a depender de los hilos de la política, sino que finalmente encontraría su autarquía. Pero no pasó.
A solo ocho días de la salida del nuevo IPC, Lavagna dio un paso al costado de la gestión, marcando la renuncia número 224 del Gobierno mileísta. El gran problema fue que no hay consenso suficiente para que la medición en base a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo), realizada entre 2017 y 2018, se publique el próximo 10 de febrero, cuando se conocerá el dato de inflación de enero de 2026.


