La expansión acelerada de la inteligencia artificial puso en jaque una de las cadenas de suministro más sensibles de la industria tecnológica: la de los chips de memoria.
Esos componentes son cada vez más necesarios en los centros de datos que alojan los servidores y las bases de las empresas de IA y la capacidad mundial de producción no alcanza para acompañar ese crecimiento.
Ese desequilibrio recibió el apodo de RAMaggedon, una combinación de RAM y Armagedón, y se puso de manifiesto cuando los fabricantes priorizaron las ventas de memorias a las compañías de inteligencia artificial y redujeron la disponibilidad de chips para ser usados en productos de consumo. La consecuencia ya se refleja en mayores costos y menores previsiones de ventas para computadoras, celulares y consolas.
El problema empezó a notarse el año pasado, pero se aceleró durante 2026. Los precios de las memorias DRAM subieron entre 93% y 98% durante el primer trimestre y se estiman aumentos de entre 58% y 63% para el segundo trimestre y proyectó una suba adicional de entre 13% y 18% para el tercero.
El impacto ya excede el precio de los componentes sueltos: el encarecimiento de las memorias elevará 17% el valor promedio de las computadoras y 13% el de los smartphones durante 2026, en comparación con 2025. Y por si fuera poco, se proyecta una caída de 10,4% en los envíos mundiales de PC y una baja de 8,4% en los de teléfonos inteligentes.
Cómo la escasez de memoria llegó a computadoras, celulares y consolas
El RAMaggedon no implica que los chips hayan desaparecido de un día para otro. La presión avanza a través de contratos, cupos de entrega e inventarios. Varios grandes operadores de servicios en la nube aseguraron suministros mediante acuerdos de largo plazo, pero en la actualidad los fabricantes de productos de consumo reciben menos componentes o deben pagar más para conseguirlos.
Además, a medida que se agotan los inventarios comprados a precios anteriores, el aumento comienza a trasladarse a las notebooks disponibles en las tiendas.
Los celulares económicos aparecen entre los productos más expuestos porque sus márgenes reducidos dejan poco espacio para absorber el costo adicional. Las marcas pueden elevar precios, recortar la memoria incluida o disminuir la cantidad de equipos fabricados. Incluso, algunos modelos básicos podrían ofrecer nuevamente 4 GB de RAM durante 2026.
Esta problemática también alcanza a las consolas: las memorias representan una parte importante del costo de fabricación y limitan las rebajas que tradicionalmente acompañaban la maduración de cada generación.
Cuándo podría terminar el RAMaggedon
Las proyecciones no ofrecen una fecha única. Algunas consultoras especialistas esperan que el mercado tenga un alivio recién hacia fines de 2027, y para 2028 el ritmo de los aumentos podría moderarse antes de que desaparezca la escasez.
Mientras, casi todos los expertos asumen que en los próximos meses los usuarios encontrarán una oferta con menos descuentos, configuraciones más ajustadas y ciclos de renovación más largos.

