Tras el anuncio del plan para reactivar el crédito hipotecario con fondos de la ANSES, el Gobierno sigue explorando alternativas para recuperar el consumo sin presionar la inflación. En las últimas horas, está impulsando paritarias que garanticen un piso de ingresos de alrededor de $1.000.000, pero a través de bonos no remunerativos para no superar el 2% de aumento mensual. "Es para apaciguar un poco la bronca", creen desde la CGT, quienes reclaman un básico no menor a la canasta básica, hoy de $1.560.000 por familia.
En paralelo a la discusión por la morosidad récord, está creciendo la preocupación por la baja de ingresos y, en consecuencia, del consumo. Según los últimos datos publicados por el INDEC, los salarios privados registrados siguen rezagados: subieron 1,9% en junio y no lograron superar a la inflación del mismo mes. En términos reales quedaron 3,6% por debajo del nivel observado en noviembre de 2023.
Consciente de este escenario, la Secretaría de Trabajo está impulsando una cláusula en los convenios colectivos de trabajo (CCT) que garantice un piso de ingresos de alrededor de $1.000.000, según confirmaron fuentes oficiales. La iniciativa apunta a los CCT que se están renegociación a partir de la reforma laboral, pero podría empujar a otras paritarias. El Estado no pondría un peso, sino que debería surgir de un acuerdo entre los sindicatos y las cámaras empresariales.

