La investigación por presunto enriquecimiento ilícito del ex Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, suma pruebas que ponen el foco en una mecánica que los investigadores consideran llamativa: la utilización de tarjetas de crédito de funcionarios de su propia estructura para realizar gastos personales, incluso en operaciones que terminaron siendo rechazadas por el banco.
La información forma parte de las últimas medidas dispuestas por el fiscal Gerardo Pollicita, quien continúa reconstruyendo los movimientos patrimoniales del funcionario antes de avanzar con un eventual requerimiento de justificación patrimonial. A raíz de esto, se dieron a conocer detalles revelados por una funcionaria del Estado, Laura Schiuma, que declaró como testigo.
Los investigadores pusieron el ojo en varios intentos de compras de Adorni con una tarjeta Mastercard de la funcionaria de su “confianza” que nunca llegaron a concretarse porque las operaciones fueron rechazadas por la entidad bancaria. Se trata de una fallida compra de un Smart Tv que una entidad bancaria rechazó.
Sin embargo, esas transacciones quedaron registradas y permitieron reconstruir el modo en que se habrían utilizado plásticos pertenecientes a empleados de la Jefatura de Gabinete. La Justicia ya había detectado operaciones realizadas con tarjetas de la directora general de Actividades Presidenciales, Laura Daniela Schiuma, y del coordinador de Información de Gobierno, Luis Enrique Aluju, utilizadas para adquirir un monitor gamer y dos proyectores por casi seis millones de pesos.
Ahora aparecieron esas nuevas operaciones fallidas con la tarjeta de Schiuma que refuerzan la hipótesis de que el uso de tarjetas de terceros no habría sido un hecho aislado.
En ese contexto declaró Schiuma, quien reconoció haber facilitado su tarjeta a Adorni en agosto de 2025. Antes explicó que mantenía con él una relación de confianza de larga data. Según relató, ambos se conocen desde hace 16 años, vínculo que comenzó mucho antes del desembarco del ahora ex Jefe de Gabinete en la función pública, cuando ambos trabajaban en Renault con planes de ahorro.
La funcionaria sostuvo que tenía "una relación de confianza” y explicó que la utilización de su tarjeta respondía a ese vínculo personal previo. También afirmó que los consumos eran posteriormente reintegrados en efectivo.

