La decisión de la Cámara de Apelaciones del Trabajo de suspender los efectos de la cautelar que frenó 82 artículos de la reforma laboral cayó como un balde de agua fría en la CGT. La primera respuesta oficial fue rechazar el fallo. Por lo bajo, deslizan que hubo presiones en la Justicia y discuten cuál será la respuesta política y jurídica. Se espera una reunión de su cúpula para el lunes.
"El golpe es duro", admitieron dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT). Es que el fallo afecta el corazón de la estrategia cegetista para frenar la reforma laboral. Tras perder la discusión política en el Congreso, apostaron casi todas sus cartas a la vía judicial. “No nos equivocamos en ningún paso”, había celebrado Cristian Jerónimo, cosecretario General de la CGT, cuando el juez laboral Raúl Ojeda suspendió buena parte de la ley el 30 de marzo. Las sonrisas y la confianza que reinaban en Azopardo 802 cambiaron.
La primera reacción fue la desconfianza. "Cuando vos tenés cautelares sabés cómo se mueve el mundo judicial. Estaba dentro de las perspectivas", admitió el secretario de Prensa de la CGT, Horacio Arreceygor. En la misma línea, dentro del triunvirato, denunciaron que "en la semana el Gobierno se juntó con los jueces y evidentemente hubo apriete". Otros deslizaron que "algunos jueces de esa sala (VIII de Apelaciones del Trabajo) pidieron extensiones superada la edad, y eso lo concede el Ejecutivo".

