La Justicia volvió a rechazar el pedido de prisión domiciliaria para el exministro de Planificación Federal Julio De Vido, pese a los reclamos de su defensa y de su familia por el agravamiento de su estado de salud. La decisión quedó en manos del juez de ejecución Ricardo Ángel Basílico, quien resolvió que el exfuncionario continúe detenido en el penal de Ezeiza.
De Vido cumple una condena de cuatro años de prisión por administración fraudulenta en la causa vinculada a la tragedia ferroviaria de Once. Su defensa había solicitado que la pena pudiera cumplirse bajo arresto domiciliario en una chacra ubicada en Zárate, con monitoreo electrónico, alegando problemas cardiovasculares, diabetes e hipertensión.
Sin embargo, Basílico sostuvo que el Servicio Penitenciario Federal está en condiciones de garantizar el tratamiento médico necesario dentro del penal. En su resolución ordenó reforzar los controles médicos y el seguimiento clínico, pero descartó que el cuadro de salud configure una situación excepcional que justifique el traslado a un domicilio particular.
La decisión judicial fue cuestionada por el entorno del exministro. La familia denunció un agravamiento de su estado de salud y puso en duda las condiciones de atención médica dentro del sistema penitenciario, al advertir que se trata de un paciente con múltiples patologías crónicas.

