En el marco de su agenda oficial en Israel, el presidente Javier Milei se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu, en un encuentro orientado a profundizar el vínculo político entre ambos países. No obstante, no trascendieron referencias a uno de los temas sensibles para Argentina: el avance de un proyecto petrolero en las Islas Malvinas con participación de capitales israelíes.
Según informaron medios israelíes, la empresa Navitas Petroleum en conjunto con la británica Rockhopper Exploration prevé iniciar perforaciones en alta mar cerca de las islas a partir de 2028, con una inversión superior a los u$s2.000 millones.
Ambas empresas se encuentran sancionadas por Argentina por operar sin autorización en la plataforma continental. En el caso de Rockhopper, la prohibición rige desde 2013, mientras que Navitas fue sancionada en 2022. La posición argentina sostiene que cualquier actividad de exploración o explotación en la zona es ilegal, al tratarse de un territorio en disputa de soberanía con el Reino Unido y sin aval de las Naciones Unidas.
El proyecto, denominado Sea Lion, es el mayor desarrollo petrolero en el Atlántico Sur fuera de Brasil. Alcanzó su decisión final de inversión en diciembre de 2025 y contempla una inversión total estimada en u$s2.100 millones. La primera fase prevé la extracción de 170 millones de barriles, con una producción pico de 50.000 barriles diarios y el inicio de operaciones previsto para 2028.

