Con el Gabinete en receso por vacaciones, la mesa chica que rodea al presidente Javier Milei intenta delinear la estrategia para conseguir los votos que le permitan aprobar la reforma laboral. Aún sin un acuerdo interno, el oficialismo se prepara para negociar de cara a la segunda mitad del período de sesiones extraordinarias. El ministro del Interior, Diego Santilli, activó gira por el interior en busca de votos.
La división al interior del Poder Ejecutivo se expresa entre quienes están dispuestos a discutir y modificar el proyecto, sosteniendo su esencia, frente a aquellos que consideran que, si bien es un texto de consenso, ya no hay mayor margen para realizarle cambios. La iniciativa viene de ser redactada por el Consejo de Mayo, donde recibió aportes de diferentes sectores empresariales.
De un lado del río se encuentra la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich. Su apertura a la discusión quedó demostrada cuando optó por posponer el tratamiento en el recinto a costa de que sea debatida con mayor amplitud.
La exministra preside la Comisión de Trabajo de la Cámara alta, donde se dio cita a representantes de diferentes sectores para que expresen sus opiniones sobre el proyecto del oficialismo. Por allí pasaron desde el Secretario de Trabajo, Julio Cordero, hasta la CGT.
Los triunviros de la central obrera, Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello, mantuvieron un breve encuentro con Bullrich en la previa de la exposición. Luego, manifestaron sus críticas por el escaso debate. Horas después se conoció la decisión del oficialismo de posponer el tratamiento, algo que también era pedido por representantes del mundo empresarial y Pyme.


