Un fuerte impacto en el precio de los combustibles sacudió a Bolivia, luego de que el gobierno de Rodrigo Paz eliminara el subsidio estatal al diésel, lo que provocó un aumento del 83% y llevó el valor del litro de 9,80 a 17,95 bolivianos (aproximadamente u$s1,83). La medida busca reducir el costo de la subvención y combatir el contrabando, pero generó rechazo entre transportistas y organizaciones sociales.
El presidente boliviano anunció la medida durante un mensaje transmitido por cadena nacional, en el que justificó la decisión por el elevado costo de la subvención y el contrabando de carburantes. Según el mandatario, el nuevo mecanismo permitirá garantizar el abastecimiento en el país. “Desde ahora el diésel nos costará lo mismo que nos cuesta comprar afuera”, sostuvo Paz.

