El sistema de salud pública de Cuba atraviesa una situación crítica por el impacto acumulado de la pandemia de Covid-19, el endurecimiento del bloqueo de EEUU y la falta de combustible que afecta a toda la isla. Debido a esto, los hospitales de La Habana se quedaron sin tomógrafos en funcionamiento y los estudios deben realizarse con un solo equipo para atender a la capital y al resto de las provincias.
Además, áreas clave como oncología, cardiología y nefrología enfrentan la falta de medicamentos, equipos obsoletos y la salida masiva de profesionales.

