Lo que debía ser un almuerzo de unidad entre Donald Trump y los senadores republicanos terminó convertido en una reunión marcada por reproches y gritos. El encuentro se produjo apenas horas después de que el Senado aprobara, con el respaldo de cuatro legisladores republicanos, una resolución para limitar la capacidad del presidente de ordenar nuevas acciones militares contra Irán sin autorización del Congreso, en lo que fue interpretado como el mayor desafío interno a Trump desde el inicio del conflicto con Teherán.
La tensión ya había comenzado antes del almuerzo.Trump decidió congelar la promulgación de una ley bipartidista sobre vivienda hasta que el Congreso avance con la SAVE Act, el proyecto impulsado por la Casa Blanca que exige acreditar la ciudadanía estadounidense para poder votar en las elecciones federales.
Al finalizar el encuentro, el mandatario intentó transmitir una imagen de unidad junto al líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune. "Nos gusta todo el mundo en esta sala", afirmó ante la prensa, aunque inmediatamente agregó: "Hay algunas personas que no me caen bien, pero no pasa nada. Creo que saben quiénes son".

