Ucrania lanzó más de 500 drones contra Moscú y otras regiones de Rusia, en lo que las autoridades rusas calificaron como uno de los ataques más graves sufridos en su territorio desde el inicio del conflicto en 2022. El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado centenares de aparatos, aunque varios lograron impactar en zonas residenciales, causando daños materiales y escenas de pánico.
Al menos cuatro personas murieron y varias resultaron heridas. Las autoridades locales difundieron imágenes de incendios y destrucción en edificios y vías de comunicación, además de la suspensión temporal de operaciones en aeropuertos cercanos a la capital.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, defendió la ofensiva y la calificó como una represalia “completamente justificada” frente a los recientes bombardeos rusos sobre Kiev y otras ciudades ucranianas, donde en las últimas semanas se registraron ataques con misiles y drones contra infraestructura civil y energética.

