Las precipitaciones causaron deslizamientos de tierra e inundaciones y obligaron a huir de sus hogares a cerca de 2.200 personas en ocho municipios, en su mayoría en la región metropolitana de Recife y en zonas rurales cercanas, en el noroeste de Brasil. El Gobierno decretó la situación de emergencia en los municipios afectados.
El impacto de las precipitaciones ha sido severo en la región metropolitana de Recife y el municipio de Olinda, con significativos deslizamientos de tierra. En ambos sitios perdieron la vida dos mujeres e igual cantidad de hijos menores de edad en cada caso. Las imágenes que circularon en las redes sociales mostraron calles convertidas en ríos, viviendas derrumbadas y familias varadas en techos esperando el auxilio de los equipos de emergencia.
El cuerpo de bomberos rescató a 525 personas que se habían quedado aisladas por las inundaciones, utilizando 26 botes de salvamento, según un comunicado del Gobierno regional. El Gobierno brasileño decretó la situación de emergencia en los municipios afectados, una medida que permite agilizar la canalización de ayuda. La Defensa Civil de Pernambuco contabilizó 422 personas sin hogar, más de mil desplazadas y 342 rescatadas por los equipos de emergencia en las zonas de afectaciones. Al mismo tiempo, autoridades locales informaron sobre la entrega de ayuda humanitaria y la distribución de colchones, sábanas y kits de limpieza como parte de las acciones de respuesta inmediata.

