La guerra en Medio Oriente entre EEUU, Israel e Irán no cesa y cumple dos semanas desde su inicio el 28 de febrero de 2026. En este escenario, los ataques entre ambas naciones vuelven a poner el foco en la infraestructura petrolera mientras que la presión sobre los mercados energéticos crece.
El presidente estadounidense, Donald Trump, pidió apoyo para forzar una apertura del estrecho, paso clave para el petróleo del Golfo Pérsico y el comercio mundial, pero otros socios como Japón y Australia hicieron oídos sordos a la petición.


