Cuba cerró varios hoteles y empezó a reubicar a turistas internacionales como parte de un plan para reducir el consumo energético en medio de un desabastecimiento de combustible que tiene al país al borde del colapso, una situación que el Gobierno atribuye al bloqueo petrolero de Estados Unidos y la falta de divisas.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga confirmó la puesta en marcha de un plan para “compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta”, que en la práctica se traduce en la clausura de establecimientos en polos clave como Varadero y los cayos del norte y en la reubicación de visitantes en otros hospedajes.
La medida se inscribe en un paquete de urgencia para enfrentar la profunda crisis energética que atraviesa Cuba. El Gobierno admite que el país enfrenta una crítica escasez de combustible que provocó racionamientos en servicios básicos, apagones y limitaciones en el transporte, y que tiene un impacto directo en la actividad turística.
La falta de energía eficiente obliga ahora a “compactar” los recursos del sector turístico, con la idea de mantener operativas las zonas más viables y reducir los consumos energéticos en hoteles y servicios conexos. El propio Pérez-Oliva describió el plan en televisión estatal como una respuesta a una situación que exige ajustes drásticos para optimizar el uso de energías disponibles.


