Las autoridades de Irán aplicaron un corte total de internet y de las líneas telefónicas en amplias zonas del país, en una medida que, según NetBlocks y Cloudflare, respondió a una decisión deliberada del Estado para impedir la organización de protestas y bloquear la difusión de imágenes de la represión, que ya dejó decenas de víctimas.
El apagón digital coincidió con una intensificación de las manifestaciones nocturnas en Teherán, donde grupos de ciudadanos desafiaron el control policial con consignas como "muerte al dictador".
Las protestas cobraron nuevo impulso político tras el llamado del príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi, quien exhortó a los manifestantes a conformar un frente unificado contra el régimen.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre, impulsadas por la crisis económica y la fuerte devaluación del rial, y se expandieron rápidamente a 25 de las 31 provincias del país. El conflicto escaló con el cierre masivo de mercados y universidades, una señal del quiebre entre amplios sectores de la sociedad civil y el poder clerical liderado por el ayatolá Alí Khamenei.


