Algunas series atraviesan generaciones enteras, convirtiéndose en parte de la cultura pop y dejando huellas imborrables en sus seguidores. Friends, una de las producciones más icónicas de la televisión, estuvo a punto de ser muy diferente, ya que Jennifer Aniston casi queda fuera del proyecto que la lanzó al estrellato. Aunque hoy nadie puede imaginarse a Rachel Green sin el carismático toque de Aniston, un compromiso previo casi la aleja de la serie que la haría mundialmente famosa.  Antes de ser seleccionada para Friends, Jennifer Aniston ya había firmado un contrato con otra producción de la cadena NBC, una comedia titulada Muddling Through. En esta serie, la actriz interpretaba a la hija del personaje principal, y su futuro dependía del desempeño del programa ante la audiencia. A pesar de que su compromiso inicial solo abarcaba diez episodios, la incertidumbre sobre su continuidad creó un gran dilema para los creadores de Friends. La serie ya había avanzado en el casting y Aniston parecía la elección perfecta para Rachel Green, pero existía el riesgo de que Muddling Through tuviera éxito y dejara a Friends sin su protagonista.