Mientras el Gobierno cruza los dedos para que la actividad termine de acomodarse, las terminales portuarias y los analistas del mercado de granos no paran de recalcular planillas. Tan solo entre enero y septiembre de este año, las exportaciones agroindustriales argentinas acumularon la friolera de 88,9 millones de toneladas y ya se superó el récord anual de 2021.
En perspectiva, el volumen no solo supera por casi un 10% a lo colocado en el mismo período del año pasado, sino que ya dejó atrás por unas 6 millones de toneladas al récord anual histórico de 2021, cuando el país había alcanzado los 83 millones en los doce meses completos. Quedan tres meses por delante y la marca ya quedó atrás.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) explican el fenómeno a través de dos factores. Por un lado, la campaña gruesa 2025/26 dejó la mejor cosecha de la historia —nada menos que 172,4 millones de toneladas— gracias al invierno más generoso en precipitaciones de las últimas seis décadas en la zona núcleo. Por el otro, la demanda global salió a buscar grano argentino con desesperación ante faltantes crónicos en otras latitudes.

