El Gobierno debería volver a reducir el gasto primario durante 2026 para cumplir con la meta de superávit primario de 1,4% del PBI comprometida con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así lo estimó un reciente informe, que proyectó que el gasto público caería entre 2,8% y 3,8% en términos reales este año, dependiendo del desempeño de la recaudación tributaria.
Con ese resultado, el gasto primario acumularía tres años consecutivos de ajuste y quedaría cerca de un 30% por debajo del nivel real registrado en 2023, según las proyecciones del instituto.
El informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) plantea dos escenarios para el segundo semestre de 2026. En el más pesimista, los ingresos tributarios caerían 4% en términos reales durante el año, mientras que en el escenario más favorable la baja sería del 3%. En ambos casos, el IARAF concluye que será necesario profundizar el ajuste sobre el gasto no indexado para cumplir la meta fiscal.
En ese contexto, el gasto primario no indexado —que incluye salarios públicos, programas sociales, subsidios, inversión y otras partidas discrecionales— debería reducirse entre 7,4% y 9,5% real durante 2026, mientras que el gasto indexado, integrado principalmente por jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales, registraría una leve suba de 1,3% real.
El estudio también analizó el impacto que tendría un eventual ingreso de u$s2.000 millones por privatizaciones, contemplado en el último Staff Report del FMI. Según explicó el IARAF, esos recursos mejorarían el resultado fiscal final, pero no permitirían aumentar el gasto, ya que el organismo no los computa para evaluar el cumplimiento de la meta de superávit primario.

