Nueva obsesión financiera de Caputo

Nueva obsesión financiera de Caputo

El ministro de Economía, Luis Caputo, lo anticipó a principios de semana y con el correr de los días varios funcionarios y el presidente Javier Milei lo reforzaron. El Gobierno apunta a que la Argentina logre la calificación de “investment grade” en 2031. Se trata de una nota que otorgan las principales agencias internacionales financieras cuando consideran que la deuda de un país tiene bajo riesgo de incumplimiento.
Obtener el grado de inversión implica que la Argentina sería vista como un país más confiable para los mercados internacionales. Esto abriría la puerta a una base mucho más amplia de inversores y facilitaría el acceso a financiamiento externo en mejores condiciones.
“Es un objetivo nuestro, no es una promesa porque no depende de nosotros. Sin embargo, es un objetivo que creemos cumplible”, planteó el funcionario.
El grado de inversión es la nota que las agencias calificadoras de riesgo -Moody’s, S&P Global Ratings y Fitch Ratings- les ponen a la deuda de los países. Para ser considerado “Investment Grade”, la deuda de un país debe alcanzar al menos una nota de BBB- o superior en S&P y Fitch, o Baa3 o superior en Moody’s. Por debajo de esos niveles, la deuda se clasifica como especulativa o “bono basura”, lo que implica un mayor riesgo para quienes invierten.
Hoy la Argentina está lejos de esa categoría a la que aspira el Gobeirno. Moody’s la ubica en Caa1 desde julio de 2025, Fitch y S&P la ubicaron en B- desde mayo y junio, respectivamente. Las tres evaluaciones siguen dentro del universo “high yield” o especulativo, todavía lejos del BBB-/Baa3 que marca el ingreso al grado de inversión.