A menos de dos meses del inicio del Mundial de Fútbol, el mercado hotelero en Estados Unidos comenzó a corregir precios ante un nivel de reservas por debajo de lo previsto. En las principales ciudades sede, las tarifas para fechas que coinciden con los partidos retrocedieron hasta 30% respecto de los picos registrados a comienzos de año.
La decisión contrasta con las proyecciones iniciales de fuerte ingreso de turistas. Aunque en la FIFA sostienen que los estadios estarán completos, en el sector privado reconocen que la demanda no acompaña ese optimismo.
Según la página de la AFA, solo durante la fase de selección aleatoria (primera fase de venta) el público general presentó más de 500 millones de solicitudes y se vendieron más de un millón de entradas. Prevé que “se superará el récord de asistencia de 3,5 millones establecido por la copa mundial de la FIFA de 1994″, que también se realizó en Estados Unidos.
El fenómeno impacta en plazas clave como Atlanta, Dallas, Miami, Filadelfia y San Francisco, donde los operadores comenzaron a revisar sus estrategias comerciales para estimular la ocupación.
Según datos relevados por Financial Times, en esas ciudades las tarifas hoteleras para días de partido cayeron cerca de un tercio respecto de los valores máximos que se habían registrado a comienzos de año.
En el sector vinculan el comportamiento de los turistas con el costo de asistir a los partidos, que condiciona el presupuesto total del viaje y obliga a recortar gastos en alojamiento o acortar estadías.

