Tras dar varias facilidades a los inversores del exterior, el Gobierno cumplió su objetivo de conseguir financiamiento externo por US$1000 millones. La emisión del Bono del Tesoro a 2030 (Bonte) tuvo ofertas por más de US$1600 millones, pero la secretaría de Finanzas se mantuvo apegada al monto máximo que había comunicado para la operación.
El bono fue emitido a una tasa de 29,50% que fue superior de las estimaciones que habían hecho los analistas del mercado. La consultora Outlier había proyectado entre 22% y 25%, mientras que Delphos Investment calculaba entre 24% al 27%. “En un principio, luce caro si tenemos en cuenta que la expectativa estaba puesta en que salga al mercado con una tasa de entre el 22% y 23%”, puntualizó Alan Versalli research analyst de Cocos Capital.
El Gobierno dio varios incentivos para que los inversores extranjeros demanden el bono en pesos. En primer lugar, ofreció un put de tipo europeo en dos años. Esto es, incluye una cláusula para que los inversores puedan revenderle el bono al Tesoro el 27 de mayo de 2027, pocos meses antes de las elecciones presidenciales. Así, los fondos del exterior podrán desarmar sus posiciones si consideran que hay riesgos de incumplimiento en los pagos durante la próxima gestión.


