El ámbito deportivo internacional vive uno de sus casos más llamativos del último tiempo. La sanción impuesta por la Federación Internacional de Natación para la atleta transgénero Hannah Caldas ha dado que hablar, debido a los particulares motivos que rodean el caso.
La atleta de 48 años, quién lleva en la competencia casi tres décadas, vive un verdadero calvario. Al negarse a una prueba genética de verificación de sexo, el organismo tomó una polémica decisión: sancionarla pese a sus argumentos.
World Aquatic, qué antes era reconocida como la Federación Internacional de Natación, decidió que Hannah Caldas incumplió con los requisitos del Código de Integridad. Pero es llamativo que esto sea algo que salga a la luz ahora, ya que la portuguesa-estadounidense lleva mucho tiempo en el circuito.
La nadadora es reconocida por haber sido una aspirante olímpica para Portugal en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En los 50 metros de nado libre, quedó a solo 0.3 segundos del tiempo clasificatorio para llegar a competir en los JJ.OO. También posee el récord mundial máster de la FINA en tres relevos diferencias y varias marcas nacionales tanto en los 50 metros de estilo de pecho como en los 50 y 100 metros libres.
“Las pruebas cromosómicas son procedimientos invasivos y costosos. Mi seguro se niega a cubrirlas porque no son médicamente necesarias", alegó Caldas con un punto más que válido: ningún estado de Estados Unidos exige este tipo de pruebas para eventos deportivos recreativos ¿Que regla incumplió? Es que parte del código señala que debe cumplir con un requisito cromosómico específico para poder formar parte de la categoría femenina.


