Tras la asunción del estadounidense Robert Prevost como nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, se dio su primera reunión con un deportista de élite como León XIV.
En cuestión, tuvo un cónclave con el tenista italiano Jannik Sinner, actual N°1 del mundo de la ATP.
Acompañado por su familia y el presidente de la Federación Italiana de Tenis (FITP), Angelo Binaghi, el vigente campeón del Abierto de Australia y del US Open tuvo una audiencia privada en las salas adyacentes al Aula Pablo VI y aprovechó su día de descanso en el Masters 1000 de Roma para ver al nuevo Papa.
El líder del ranking ATP le obsequió una raqueta a León XIV y se animó a desafiarlo tímidamente: "Si quiere, jugamos un poco". La respuesta, siempre cercana, no tardó en llegar y fue a su estilo: "Mejor aquí no, porque todo se rompe".

